¿Cuáles son los sueños de nuestros bebés?

“Cuando entramos en su habitación, todo está perfecto, tal y como lo habíamos planeado. Sonreímos cuando recordamos las vueltas que dimos hasta que elegimos los colores de la pared, de las cortinas, su cunita, el colchón de bebé más adecuado, sus peluches…. Nos acercamos a su cuna y como si nos leyese el pensamiento, de repente, le vemos esbozar una sonrisa estando profundamente dormido. Y nos preguntamos ¿será un acto reflejo? ¿O estará soñando?, y si así es ¿Con qué soñará? ¿Con las caricias de mamá? ¿Con esa balada de rock que le canta papá y tanto parece gustarle? ¿O con la cara de la abuela cuando le dice que es el bebé más bonito del  mundo? “


 

Por el momento, los científicos no saben a ciencia cierta con qué sueñan nuestros bebés, pero sí coinciden en que el bebé empieza ya a soñar cuando todavía es un feto, hacia el séptimo mes de embarazo. Se desconoce si esto es un proceso en el tiempo, que requiere de la paulatina activación de ciertas áreas del cerebro, o si ocurre de un día para otro. Es difícil saberlo, pues no se pueden estudiar los procesos cerebrales de un feto, y los únicos indicios que se tienen son los de los movimientos oculares.

 

Cuando nacemos dormimos más horas al día que en el resto de etapas de nuestra  existencia. Entre dieciséis y dieciocho horas diarias, aunque al principio, como bien sabemos, los bebés suelen dormir por períodos de tres horas aproximadamente. En estos períodos de sueño se distinguen al principio dos fases, y conforme el bebé se desarrolla y crece, también se ampliarán las fases. Estas dos fases son:

 

-         La fase de “sueño profundo”, también conocida como “sueño lento”. En esta fase el organismo se repara y de ella depende que el sueño haya cumplido esa función reparadora. En esta fase no hay sueños.

 

-         La fase REM, cuyo nombre son las siglas de la expresión inglesa “Rapid Eyes Movement”, es decir, “rápido movimiento de ojos”, que se detecta a simple vista por ese característico movimiento de los ojos bajo los párpados que se aprecia en un durmiente. En esta fase se producen los sueños, es una fase en la que el cerebro está activo y por la rapidez de movimientos en los ojos de los bebés,  dicen los expertos que esto es indicativo de sueños muy vívidos y de que su actividad cerebral es equiparable a cuando están despiertos. También a diferencia de los adultos, la fase REM en el recién nacido supone la mitad del tiempo que dura el sueño, mientras en los adultos se reduce a una cuarta parte. De todo esto se deduce, que esta etapa del sueño debe ser muy importante en el desarrollo del ser humano en sus primeros meses de vida. Y quizás, por esto (y esto es una opinión personal), para nuestro aprendizaje en la vida sean tan necesarios  los sueños como las vivencias.

 

Volviendo al tema con el que comienza la entrada de este artículo, es decir, ¿Con qué sueñan? Según los expertos en la materia, es posible que sueñen con sensaciones placenteras tales como el calor de la madre, el sabor dulce de la leche materna, el sonido melodioso de la nana o de la voz de sus padres, los destellos de luz que se ven a través de las hojas de los árboles en sus paseos por el parque..… Y ¿tendrán pesadillas?, en esto también coinciden los científicos que es bastante improbable, pues estas suelen aparecer hacia los dos o tres años, cuando el pequeño ya ha aprendido lo suficiente y tiene una experiencia del mundo, que le hace saber que hay cosas malas y buenas. Ya hacia el año y medio de vida, empieza a narrar sueños, son cortos y a veces, no los sabe distinguir de la realidad, mezclando el mundo onírico y el real. Después suelen venir las etapas de pesadillas, que quizá también sean necesarias para su desarrollo y para su aprendizaje, y el subconsciente le enfrente a sus miedos disfrazados de monstruos, noche tras noche hasta que logre vencerlos. Tarea en la que tenemos mucho que ver los padres, pero eso será materia para otro artículo.

 

Por el momento, disfrutemos esos primeros meses de sus sonrisas y balbuceos mientras duermen. Y ayudemos a que siga teniendo esos sueños placenteros, eligiendo adecuadamente su ropa para dormir, su colchón para la cuna, manteniendo la temperatura óptima de la habitación, etc . De esta forma nuestro bebé aprenderá a relacionar el sueño con un momento feliz y en un futuro nos ahorraremos que la hora de ir a la cama se vuelva un suplicio para ellos y para nosotros.